Cromañon

Crónica de una tragedia ¿anunciada?

 

 

 

La desgracia sucedida en República Cromañón durante el recital de Callejeros el 30 de diciembre de 2004 deja abiertas muchas heridas y muchos interrogantes sin respuesta.

- Villancico del horror
Las copas estaban casi listas para el brindis de fin de año. Callejeros, la banda que más notoriedad había alcanzado en los últimos doce meses, decidió cerrar su año con un triple Cromañón. Uno por cada disco. Una fiesta completa, y a esperar los festivales de verano. Una agenda bien cargada para concretar ese futuro promisorio que algunos equiparaban con Los Redondos.


Enfundados en sus remeras insignias, sus infaltables zapatillas (las mismas que ahora son un símbolo de muchas ausencias) y riguroso corte stone, chicos y chicas de diversa procedencia, establecieron en Bartolomé Mitre al 3000, una auténtica República Callejera. Se apropiaron de un territorio con leyes propias donde los trapos, el pogo y las bengalas eran parte del patrimonio cultural. Pasadas las fechas del 28 y 29 de diciembre, todo estaba listo para celebrar el último recital de la serie.
Ojos Locos fue la banda soporte que preparó el ambiente para que, algunos minutos después, los de Villa Celina se adueñaran del escenario. Apenas comenzado el recital de Callejeros, la pirotecnia hizo estragos. La bengala, o el tres tiros, fue a dar justo en la media sombra del techo provocando su incendio y desmoronamiento, la liberación de humo tóxico, el corte de luz, y la desesperación. De repente, la trampa mortal dejó al descubierto puertas de emergencia clau-suradas, sobreventa de entradas y condiciones de seguridad inexistentes.
El saldo de esta catástrofe todavía no se puede visualizar en su totalidad. 191 son las víctimas fatales hasta el momento, heridos que continúan internados. Un único detenido. Indescriptible el dolor de cientos de familias. Innumerables los controles que nunca se hicieron y que ahora, tarde, buscan reparar el error. Un rock que ya no será el mismo. Un santuario espontáneo surgido de las entrañas del horror. Miles las zapatillas que marchan reclamando justicia por otras miles de zapatillas que no alcanzaron a correr.

 

"No, no da refugio el cielo, en una noche como hoy, de fuego, vaga tu alma en celo, en su trampa el cazador, sereno va a estar esperándote" (La Renga).

 

- El dolor después del dolor
Escasos minutos después de desencadenada la tragedia, la televisión ya mostraba las primeras imágenes desesperadas. Como un Gran Hermano, las cámaras lo vieron todo, y lo mostraron todo. El constante ir y venir de ambulancias, policías, bomberos, y a los mismos asistentes al recital tra-tando de ayudar a otros a escapar de las garras de la muerte.
La información, al principio era confusa, urgente y desorganizada. Luego, el Centro de Gestión y Participación, ubicado en la calle Junín al 500, pasó a ser la central de informaciones. No sirvió de mucho. Los familiares igual debieron deambular de un hospital al otro, de allí hasta la morgue y como último recurso, el lugar de la tragedia.
Las historias se multiplicaron por incontable cantidad de casos. Padres, madres, hermanos, tíos y amigos foto en mano repetían las señas particulares de sus seres queridos a cuanto medio le prestara un micrófono.
El dolor se hizo más fuerte cuando para casi doscientas familias, llegó la confirmación de la muerte. Fue el turno de la vigilia en la puerta de la morgue judicial, previo paso por la morgue de Chacarita. ¿El sufrimiento podía ser más grande? Sí. Una morgue con su capacidad sobrepasada, con un calor insoportable castigando a cuerpos de vivos y muertos, una autopsia obligatoria que irrespetuosamente parecía burlar todo padecimiento, tanto como los fuegos artificiales que explotaron en los cielos con la llegada del año nuevo. Cuando parece que nada más queda, todavía hay margen para el dolor después del dolor.

 

"Como el fuego sobre la superficie del mar, como el viento caliente del desierto, me arde, me quema saber que no vas a volver" (Andres Calamaro).

 

- Himno de mi corazón
Un ramo de flores fue el primer símbolo que apareció sobre el pavimento ardiente de Bartolomé Mitre y Ecuador. Después, fueron sumándose más flores, velas, banderas, trapos, zapatillas, imágenes religiosas, fotos de las víctimas y mensajes que más o menos legibles, con faltas de ortografía o con errores de sintaxis, buscaban expresar la más profunda tristeza.
Las vallas, los muros del ferrocarril, la calle, la vereda, todo pasó a formar parte del "santuario" surgido espontáneamente para rendirle tributo a los afectados por la tragedia. Los fragmentos de canciones de rock fueron el lenguaje elegido para ma-nifestar el sentimiento que la tragedia despertó en los más jóvenes.
La piel se estremece ante las emociones desatadas. Es amor lo que sangra. Es el lugar donde los callejeros y callejeras siguen gritando. Porque no es cierto que ya nadie va a escuchar sus remeras. Gritan muy fuerte, y gritan justicia.

 

"Yo no quiero ya verte tan triste, yo no quiero saber lo que hiciste, yo no quiero esta pena en mi corazón", (Charly García).

 

- Cuánto vale ser la banda nueva
Callejeros está acariciando lo áspero. Cuando allá por 1997 se formaron, en el barrio de Villa Celina, no imaginaron nunca que la peor tragedia del rock nacional iba a caer sobre ellos.


Patricio "Pato" Santos Fontanet (cantante), Elio Delgado (guitarrista), Maximiliano Djerfy (guitarrista), Eduardo Vazquez (batería) y Christian Torrejón (bajo), comenzaron haciendo temas de Pink Floyd, Creedence, Chuck Berry y Rolling Stones. Aunque ellos decían que el barrio no había apoyado al grupo sino hasta que comenzó a tener notoriedad, su música pronto se encuadró en la categoría de "rock barrial" que caracterizó a los ´90s. El mote no les agradaba demasiado, pero nunca pudieron despegarse de él. Con más ganas que virtuosismo, con letras que reflejan las vivencias cotidianas con más crudeza que poesía, melodías simples, estribillos pegadizos aptos para todo pogo, con la estética del antiesteticismo, el quinteto mostró su carisma en los escenarios under y los seguidores, las banderas y las bengalas empezaron a formar parte del ritual de sus shows.
En siete años, pasaron de tocar en boliches con capacidad reducida, a subir la escalera propuesta por Marquee, Hangar, Cemento, Atlanta, Cromañón, Obras y Excursionistas. En 2001 grabaron Sed, la placa debut. Dos años más tarde, dieron a conocer Presión. Ambos discos editados independientes. Lue-go firmaron contrato con Pelo Music, que lanzó una reedición del segundo material y el año pasado publicó su más reciente álbum, Rocanroles sin destino.
La imagen simple, el perfil bajo, el cuidado en la organización de los shows (a pesar de Cromañón), fueron aspectos que tomaron como referencia de La Renga, un trío que siempre los apoyó y a quienes los une no sólo la música, sino también la amistad.
El 2004 había sido el año de Callejeros. Como si se tratara de un hechizo, antes de la llegada del nuevo año, la magia desapareció. El sueño se convirtió en una pesadilla. Acaso Cenicienta haya sentido la misma desolación cuando cumplido el plazo, la carroza nuevamente fue una calabaza. Pero mientras que el cuento llegaba a un final feliz, poco es lo que se puede conjeturar acerca de lo que sucederá con el grupo de rock que cuando estaba listo para tocar el cielo con las manos, pasó a sentir el fuego más intenso del infierno.
"Creo que nosotros vamos a ser una gran banda argentina. No sé si más grande que otras, pero vamos a ser parte del rock nacional. Estamos seguros de lo que hacemos y nos gusta mucho. Yo me pongo re orgulloso. Hablo de la banda y hablo de mi vida", aseguraba el baterista con inocultable emoción cuando en 2003 estaban a punto de conquistar Atlanta. Estaban en eso cuando los sorprendió la tragedia.

 

"Remontar un barrilete en esta tempestad, sólo hará entender que ayer, no es hoy, que hoy es hoy, y que no soy actor de lo que fui" (Divididos)

 

- Fuegos de diciembre
Los dedos acusadores ponen al rock barrial en el banquillo. Suplantar la falencia musical con la riqueza visual que aportan los fuegos de artificio, darle al público el protagonismo del espectáculo, alimentar el concepto de "fiesta" tanto arriba como abajo del escenario, son los cargos que se le imputan, y que hablan de la responsabilidad del estilo en el desencadenamiento de la tragedia.
Es cierto que hoy por hoy, como en el fútbol, la pirotecnia es parte del folclore del rock. Pero también es cierto que en algunos estilos, está más presente que en otros y que el denominado rock barrial, chabon o stone, es el que más uso, y abuso ha hecho del artificio. Tanto, que a los Callejeros les ha valido el título de ser la banda en cuyos shows más bengalas se encendían.


Jorge Castro, más conocido como Killing, manager de Divididos, hacía su apreciación acerca del fenómeno del rock barrial, y la reflexión a la que obliga el desencadenamiento de la tragedia. En su análisis, decía al suplemento jóven del diario Página/12, en su edición del jueves 6 de enero de 2005. “Los pibes tienen que tomar conciencia, los ma-nagers y los que tocan, porque no tienen idea de lo que están manejando. Tienen que hacerse cargo de las condiciones en las que tocan, no sólo de la fiesta. Se sabe que hay bandas que meten las bengalas en el flete, para hacerles el aguante a los que están abajo”. Más adelante agregaba: “...El rock chabón se parece cada vez más al fútbol y se pierde la verdadera fiesta, que es la que propone el músico. Hay un montón de bandas con las que la fiesta pasa por lo de abajo, porque arriba tienen poco para ofrecer...”
Muchos son los músicos que hacen un mea culpa, y reconocen que no está bien arengar en pro de las bengalas, tres tiros, candelas, o cualquier otro recurso pirotécnico. Porque ahora sí, puede suceder una desgracia. Un sector del público también se muestra más consciente de los peligros latentes. Pero aún son muchos los que sacan a las bengalas de toda discusión y la eximen de culpa y cargo.
En la relación bengalas y rock, es inevitable hablar de educación. Las carencias en ese sentido, son un reflejo de la sociedad en la que vivimos, donde la pérdida de valores como el respeto para con uno mismo y para con el otro, es moneda corriente. La decadencia cultural, afianzada durante la segunda década infame, fue la cuna del surgimiento del rock barrial. La división entre el chabón con aguante y el careta, se hizo más evidente. Las masas que ya no querían pensar, sino agitar, comenzaron a crecer rápidamente y le dieron un marco perfecto para el impacto visual. Todo entra más rápido por los ojos que por los oídos. Muchos grupos se sumaron a esa nueva sensación, y desde el escenario, desde las letras, desde la postura, desde el discurso, alimentaron ese fenómeno que estaba naciendo.
"Ni la bengala, ni el rock n roll, a nuestros pibes los mató la corrupción", fue el cantito que más se escuchó durante las marchas. Probable traición del inconsciente colectivo, pero lo cierto, es que a estos pibes no los mató sólo la corrupción. Un cortocircuito podría haber provocado el mismo resultado, es verdad, pero en este caso, la combinación letal se produjo entre la bengala, la imprevisión y la corrupción.


"En esta puta ciudad, todo se incendia y se va, matan a pobres corazones". (Fito Páez)

 

- Maldito rock
Los ambientes políticamente convulsionados que reinaron desde fines de los años ´60s, la década de los ´70s y comienzos de los ´80s, hicieron difícil el desarrollo del rock en el ámbito local. Las persecuciones, las razias, las golpizas y los días de encierro eran frecuentes. La violencia venía de afuera. Luego, se incrustó en el seno mismo del recital. A comienzos de los ´80s, los shows de Riff mostraron la cara violenta de los conciertos de rock.
La llegada de la democracia, poco a poco fue aquietando las aguas. No obstante, la muerte cobraría sus primeras víctimas al rock. Corría el año 1987. En el mes de mayo, Soda Stereo realizaba un show en la ciudad de San Nicolás. Una tribuna se vino abajo y el resultado fue de 5 muertos y más de 90 heridos.
Los Redondos cargaron con el estigma de la violencia entre los fanáticos, y con la policía, cuando murieron dos jóvenes en River, y la represión policial causó la muerte de Walter Bulacio.
Otros dos chicos murieron electrocutados en un recital de Divididos al aire libre organizado por el Gobierno de la Ciudad.
Lo sucedido en Cromañón es la peor tragedia de la Argentina provocada por causas no naturales.
 


"Chicos y chicas bailan en el funeral del rock" (Babasónicos)

 

- Sigue girando
La desgracia de Cromañón permitió advertir que Cemento y el mismo boliche de Once, no eran más que espejismos en medio del desierto. Muchas veces las bandas under anhelaron llegar a los locales gerenciados por Chabán, porque, aunque hoy cueste creerlo, eso daba "chapa", significaba el crecimiento en convocatoria de una banda. De ahí a soñar secretamente con los estadios, un solo paso.
Parados sobre la muralla que divide lo que fue de lo que será, los músicos analizan cuál será su rol en el nuevo escenario que propone la era post Cromañón.

Sebastián Busto, de Zumbadores: "Mientras otro continente sufre las consecuencias de una catástrofe climática, en Argentina todavía sufrimos por negligencias humanas. Una vez más la ambición le pasó por arriba a la vida humana. ¿Responsables? Esta palabra la escuché muchas veces en los últimos días, y creo que todos los conscientes que estábamos ahí presentes aceptamos las condiciones en las que nos encontrábamos. El rock está de duelo, pero el tiempo cura las heridas y nos hace más fuertes".

Fernando Blanco, de los Super Ratones: "Esto nos afecta como músicos, como argentinos y como personas. No hay un culpable, hay varios, unos más y otros menos, pero todos somos algo responsables. Afecta a todos, rock, bailanta, música electrónica, a todo lo que es entretenimiento en general. Una vez más en el país de los irresponsables vamos a salir a cubrir la fachada y se van a cerrar boliches, pubs, bares, teatros y mucha gente sufrirá pérdida de trabajo, cuando en realidad la solución es hacer las cosas bien desde el vamos.
Los músicos podemos seguir peleando por lo que creemos, en mi caso, seguir insistiendo para que haya una ley que impida la tenencia de armas para uso civil y ahora insistir porque no se permita el uso de pirotecnia en ningún caso. No sólo se debe prohibir en lugares cerrados, si no recordemos el incidente de Boca-Racing de 1983 o el del chico muerto en Mundo Marino. Los dos casos, con una bengala".

El Bordo: "Una serie de imprudencias e irres ponsabilidades compartidas, marca un an-tes y un después en la manera de hacer re-citales a nivel under y no under, una especie de bisagra. De una buena vez se van a hacer controles acerca de los aspectos de seguridad, y muchos lugares van a tener que hacer cambios para poder seguir funcionando. Por otro lado, el promedio de edad de los chicos que van a ver recitales es relativamente bajo, y es probable y lógico que los padres de estos chicos pongan más restricciones con respecto a la concurrencia de sus hijos a estos lugares. Está en nosotros, ahora, garantizarle y demostrarle con hechos que sus hijos están seguros en nuestros recitales".

 

Las Manos de Filippi: "Es muy difícil en medio de una situación tan trágica, evaluar fríamente las distintas fallas que existieron para llegar a esta situación. Lo que sí queda claro, que no es solo a partir de Cromañón, si no que hubo muchos antes y no se tomaron las medidas de seguridad necesarias para evitar esta tragedia. Desde la inconsciencia colectiva, de la cual todos somos parte, hasta la inescrupulosa irresponsabilidad que viene desde las cúpulas más altas del Estado, hasta los empresarios, socios de la corruptela existente, en cualquier emprendimiento don-de se maneja mucho dinero... y el rock es un movimiento más que importante... donde el músico y la gente es la menos bien atendida en ese reparto de ganancias, pero que no se la tomen ahora con que el rock es el culpable de todo. Cuidado con los justicieros de turno, los censores que con medidas rápidas y estrictas tratan de saldar y concretar cambios como si fuera tan sencillo, y así subirse al carro del dolor.
Los músicos desde nuestro lugar, debemos unirnos y luchar en búsquedas de cambios serios y reales, que hagan que las convocatorias en lugares de asistencia pública sean decentes y seguros; no olvidar este aconteci-miento que truncó la vida de tantos jóvenes, que el costo que se pagó injustamente no quede impune; exigir responsables desde la memoria y en memoria de todos ellos. No sólo en este ámbito, sino en tantos otros afectados hoy día, sólo es necesario caminar y mirar al prójimo. Que no quede como tantas veces el dolor encajonado por las promesas de turno".

 

Juani, voz de Andando Descalzo: "Es una situación muy difícil, muy dolorosa. Todos tenemos un amigo o algún conocido que estuvo esa noche. No existen palabras para calmar el dolor de todas las familias que perdieron a un ser querido. Debe empezar a existir una conciencia social, y todos tenemos que ocupar el lugar que nos corresponde, desde los funcionarios y dueños de boliches hasta los músicos y chicos que asisten a los shows. No sé cómo afectará en el rock esto, pero espero que sirva para que aprendamos a cuidarnos nosotros, porque nadie nos cuida y no sólo en un recital, en todo momento. Nuestras más sentidas condolencias a Callejeros y a sus familias, como a todas las víctimas y familiares de esta tragedia".

 

Charly Alberti, ex-baterista de Soda Stereo: "Mi sensación ante lo ocurrido es de absoluta impotencia. Era una tragedia en un 90% evitable. Esto demuestra lo que uno ve a diario en la Argentina: administraciones de políticos incompetentes, que no tienen la capacidad de realizar su trabajo mínimamente bien. Con el correr del tiempo, se ha generado una política del "no control", han desaparecido los castigos civiles a problemas cotidianos. Cada uno hace lo que quiere donde quiere, sin importarle a quien afecta con sus actos. Los argentinos no nos respetamos, no nos cuidamos y esto pasa en gran parte porque nadie pone los límites. Desde el pelotudo que tira un papel desde la ventanilla de su auto, al tipo que deja que su perro cague en tu vereda. Esto, llevado al extremo, es lo mismo. En principio, porque el Estado no controla como corresponde. Por ende, no castiga y no pone los límites, lo cual no es ser "buchón", es simplemente generar una línea de conducta, para que todos podamos convivir. Si los empresarios que generan los espectáculos tuvieran un control permanente, nunca se arriesgarían a cerrar una puerta con un candado o a dejar entrar más gente que la que corresponde por ley. Al mismo tiempo, ningún idiota llevaría una bengala a un lugar donde es obvio que no se puede llevar.
Con Soda nos pasaron varias cosas lamentables, desde el robo de todo nuestro equi-pamiento, hasta la muerte de unos chicos en un local de San Nicolás. Eso, más allá del dolor y la bronca, sirvió para que nosotros, otros músicos de nuestra generación y empresarios, tomen recaudos a partir de esos hechos para que no se repitan en un futuro. Hay que ser más cuidadosos y profesionalizarse. No todas las bandas entienden esto y, por eso, sin querer, a veces sus organizaciones son deficientes. Más policía y más control en los espectáculos no es ser más "careta", es cui-dar más tu público”.

 

Diego, bajista de Smitten: "Todos apuntan a Ibarra, Chaban, etc... y obvio que tienen gran parte de culpa... pero como siempre eso pasa porque necesitamos chivos expiatorios a quien cargar todo el peso. Pero como público, ¿qué responsabilidad tenemos? Toda la responsabilidad. Desde el idiota que tiró la bengala hasta los que miran y festejan esas actitudes futboleras que nada tienen que ver con la música. Más allá de habilitaciones truchas, coimas, más entradas vendidas que las permitidas, está nuestra responsabilidad y respeto por el que tenemos al lado. Pero en este país nunca nadie se hace cargo. "Borrarnos" y culpar a otros de nuestras propias cagadas es parte de nuestra cultura. Todo esto va a afectar mucho al rock, desde los padres que ya no van a dejar que sus hijos vayan a recitales (al menos una gran parte) hasta la paranoia de las autoridades que se van a poner ultra sensibles al respecto y van a clausurar muchos lugares.
En particular, siempre dijimos que si en un reci nuestro se prende una bengala, paramos hasta que la apaguen. Igualmente, nuestro público jamás encendió bengalas. Cuando nos enteramos de lo sucedido en Cromañón nos queríamos matar, era terrible todo lo que se veía en televisión, así que más terrible habrá sido ahí en el lugar. Es todo muy reciente y bastantes pavadas ya se dijeron en TV, sólo podemos decir que algo que acá en la Argentina estaba olvidado podría haber servido: Respeto a los demás. Eso se perdió, estaría bueno que esta mierda que pasó sirva de quiebre. El público respetando al público, las bandas que dejen de "festejar" esto de las bengalas (parte de la "fiesta" del rock), los organizadores que por unos pesos más dejen de meter gente hasta por donde no entra y las autoridades dejen de hacer todo como el culo".

 

Cadena Perpetua: “No estamos de acuerdo con los que dicen "la culpa es de todos". Mentira, si la culpa es de todos, no es de nadie, y así sigue girando la rueda. Sinceramente no creemos que este incidente pueda haber ocurrido en un show de Cadena, todos sabemos qué tipo de público tenemos y hasta dón-de son capaces de llegar. No decimos que na-die en especial haya querido conscientemente matar a casi 200 personas, pero si prendés 5 bengalas por tema en un recital cerrado y los que te-nés al lado, en lugar de hacértela apagar, te festejan, hay complicidad y hay inconsciencia generalizada. Eso mata, la ignorancia, el pensar "a mí no me va a pasar", el callarse para no desentonar. No queremos que se mal interprete, pero tampoco nos comemos esas gacetillas que llueven diciendo "pudo haber pasado tranquilamente en un show cualquiera", y no es así, eso, la hipo-cresía, también mata.
Todo esto va a afectar a la movida del rock porque cerrando lugares o habilitándolos para la mitad de la gente que podría entrar, matando el circuito que ya de por sí era bastante corto, ahora se va a abrir más la brecha entre las bandas "grandes", "medianas" y "pequeñas". Las grandes van a sobrevivir pase lo que pase, porque ni les llega. Las medianas se van a ir adaptando, juntándose para llegar a reunir más gente y a las chicas, lamentablemente no les vemos mucho futuro. Acá hace falta educar a la gente, que vaya a ver bandas, pero a ver, a disfrutar, no a querer ser más protagonistas que los protagonistas. Los músicos debemos saber que cualquier cosa que se diga, desde el escenario, tiene relación directa con los que están abajo, entonces hay que ser muy cuidadoso, no crear fanatismos. Sobre todo, tratar de no perder nunca la cabeza, porque con decir esto es una fiesta, no ayudamos a nada, y la verdad, hace mucho que esto no es ninguna fiesta".

 

En todo el país se sintió el cimbronazo producido por Cromañón. Además del dolor por la tragedia, también se sintieron los coletazos de las inspecciones y clausuras. El rock vive su hora más difícil, y algunas bandas de distintos puntos del país, comentan su visión de la tragedia.

 

Lucas, integrante de la banda cordobesa, 250 centavos: "Debemos dejar de decir que la culpa la tienen solamente los irresponsables que encendieron la bengala y tenemos que empezar a comprender que hay una cadena nefasta de responsabilidades que va del imbécil que no tuvo en cuenta las consecuencias, hasta el hijo de puta que se cagó en la vida de los jóvenes ya sea recibiendo una coima o transgrediendo las normas de seguridad. El hecho de que haya sido en Buenos Aires (donde Dios tiene su mos-trador) y que haya estado involucrada la banda del momento, son sólo condimentos anecdóticos, pero, sin ninguna duda, facilitaron que esta tragedia se propagara de manera masiva a mucha mayor velocidad. Igualmente, la verdad es que no sé si una tragedia de tamañas magnitudes hubiese pasado desapercibida en ningún lado. No hay que dejar que esto que pasó se cubra con un manto de olvido, ni dejar que se sigan cometiendo todas estas irresponsabilidades de una manera tan anónima. Hay que dejar de ser cómplices silenciosos".

 

Carmina Burana: "Somos de Firmat que es una comarca agraria del sur de Santa Fe, a 450 km de capital. Acá la mayoría de la gente que no conoce el ambiente, escucha hablar de "Cromagnon" o "Madisson Square Garden" y es casi es lo mismo, pero (aun-que no con la intensidad de la gente de Capital) se conmocionó mucho por lo que pasó. Nadie puede ser ajeno a este episodio tan trágico. Esperamos que se tome conciencia porque los que mandan tal vez piensan "estos negros se tienen que quemar todos" y nosotros se la facilitamos, nos encerramos, nos robamos, nos cagamos a trompadas o peor, nos prendemos fuego; y eso es locura por locura misma, y encima cuando pasa algo así, vamos y les reclamamos a ellos por no habernos cuidado lo suficiente. A veces no somos consecuentes con lo que predicamos. Este tipo de cosas se van a evitar si se produce un cambio en nuestras conciencias y aprendemos a cuidarnos nosotros mismos. Ninguna banda tiene suficiente peso como para generar ese cambio de conciencia en la gente, pero al menos se puede no seguir alimentando la estupidez. El tema de Chabán es algo parecido, todos sabíamos que metía gente en su boliche hasta que reventaba, pero todos sostuvimos eso. A veces estas horribles y terribles situaciones hacen que las conciencias se movilicen y lo primero que se plantee sea "por qué mierda no hicimos algo antes de todo esto?" Tal vez todos somos un poco responsables de lo que pasó.
Quisiéramos que de parte de Carmina, les llegue, tanto a los chicos de Callejeros (a quienes no conocemos demasiado) como a la gente que ha perdido a sus amados seres y amigos, no un "aguante" porque a-guante es sufrimiento, pero sí nuestro pensamiento claro para sobrellevar tan dolorosa pena, y por supuesto, que los responsables comiencen a pagar justicieramente"
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Ramiro, vocalista de Acólitos Anónimos, Paraná Entre Ríos: Lo que pasó en Once hubiera podido pasar en cualquier lugar del Gran Buenos Aires o del interior del país. La falta de control de los sistemas de seguridad, la corrupción y la irresponsabilidad generalizada desencadenan las catástrofes humanas. Lo que pasó en Cromañón no tiene que ver con un estilo de música determinado; podríamos decir inclusive que el rock es anecdótico... la cuestión pasa por la irresponsabilidad, la impunidad y la corrupción. Debemos rebelarnos contra la corrupción, la viveza criolla y la irresponsabilidad de los que arman los espectáculos sin garantías para la integridad humana".

 

Producción y textos: Verónica Luna

Recopilación: Producción Tiempo Joven

          

           

Las fotos del horror

NUNCA MAS UN CROMAÑON!!!!!!!!

NUNCA MAS!!!!!!!!!!!!!!!!!

 

Dos años después....

La situación de los jóvenes: el caso Cromañón

 

La masacre producida la noche del 30 de diciembre de 2004 en el local llamado "República Cromañón" ubicado en el Barrio de Once, durante un recital del grupo de rock "Callejeros", tuvo un resultado devastador, que además de traducirse en victimas concretas, se manifestó como una metáfora de nuestro país, llamado a partir de ese momento por los familiares, sobrevivientes y amigos en lucha Argentina Republica de Cromañón.
Este gravísimo hecho visibilizó el espacio y la importancia que tienen los jóvenes en nuestra sociedad. En el lugar del horror, se encontraban más de 4000 personas, en su mayoría adolescentes que llegaban de diversos barrios del conurbano bonaerense.
La oscura y siniestra "República Cromañón" tenía una capacidad para 1200 personas, sin embargo allí, en el momento del incendio, había más de 4000 personas. Las condiciones de funcionamiento del local eran inaceptables desde todo punto de vista, a tal punto que expertos internacionales consideran que nunca debió ser habilitado. Puntualmente, en la noche del 30 de diciembre, el incendio se habría producido por la combustión de una suerte de tela o lona extendida en el techo, como del tipo "media-sombra", la cual funcionaba como aislante acústico. En realidad, una "media-sombra" no tiene nada de aislante acústico. Dicha tela habría entrado en combustión al ser alcanzada por una "bengala" o cañita del tipo "tres tiros". La mayoría de los fallecidos perecieron por asfixia vinculada no solamente al monóxido de carbono sino también al cianuro que se desprendió de la media sombra. Otros murieron entrando a rescatar a otros chicos (según se comprobó, al funcionar muy mal el sistema de Emergencias de la Ciudad, y dejar a las víctimas su propio rescate, el 40 % falleció intentando salvar a otros chicos. Además, al menos una de las puertas de emergencia estaba trabada con candado, con lo cual varios habrían fallecido aplastados por la multitud en el ímpetu de escapar del desastre.

Desde el evitable episodio ocurrido en diciembre de 2004; 194 personas murieron, cientos de personas continúan con graves problemas de salud tanto físicos, como psíquicos. Además de considerar las consecuencias psicológicas, los efectos traumáticas de aquellos que sobrevivieron y de los familiares de las víctimas.
En lo que respecta a la atención de la salud de los sobrevivientes, el estado, desde un primer momento actuó agudizando el malestar de los perjudicados, ya que la respuesta para enfrentar las problemáticas que acarrea este hecho traumático desde un primer momento se enmarcó en contemplar solo o exclusivamente un tipo de tratamiento psicológico de corte individual, condenando a los damnificados a llorar y ampararse en un consultorio privado. Una vez más, el accionar de nuestros gobernantes montando una "política pública" de este tipo, demuestra el nulo interés de remitir a procesos grupales, comunitarios en los que se pueda tramitar una elaboración del duelo colectivamente, ya que el hecho por si mismo es un fenómeno social y colectivo.
Lo que agrava más el panorama es que con el transcurso del tiempo se fue demostrando el poco interés para garantizar aún este tipo de intervención. La respuesta del estado en materia de salud para abordar dicho problema fue deficitaria. Aunque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de diversos medios en los primeros meses haya montado un escenario de política sanitaria destinada a trabajar "activamente " con los damnificados, en concreto no se destino ninguna acción solvente con respecto a este tema. No se han destinado profesionales para que trabajen específica y conjuntamente con los familiares, con los jóvenes, en las escuelas prácticamente no se ha trabajado el tema.
Desde el estado no se impartió ninguna medida o acción seria y comprometida con la magnitud de lo sucedido. No se ha asumido el carácter público de lo ocurrido, su control y seguimiento como responsabilidad de los estados y los gobiernos.

Los jóvenes hoy
Este acontecimiento nos interpela, denuncia la situación de los jóvenes y adolescentes en nuestra Argentina, que provoca cotidianamente serias consecuencias en la vida de miles de adolescentes. Solo que la agonía cotidiana de los/ las jóvenes no la visualizamos como un homicidio en el que también hay responsabilidades políticas.
Un estudio realizado por Artemio López y publicado, refleja la grave situación de los jóvenes en la actualidad. En lo que respecta a pobreza e indigencia entre los jóvenes 3,5 millones (de entre 14 y 24 años) viven hoy en hogares pobres. De ellos, 1,3 millón son indigentes. La pobreza entre los adolescentes de 14 a 19 años promedia el 55 por ciento. Mientras que la indigencia alcanza al 21 por ciento. En cuento a los adultos de entre 20 y 24 años, la pobreza promedia el 40 por ciento y la ciento y la indigencia el 14 por ciento.
Teniendo en cuanta la heterogeneidad regional, se debe aclarar que en el NOA y NEA son regiones que siguen mostrando los mayores índices de pobreza e indigencia y vulnerabilidad entre los jóvenes.
En lo que respecta a la esfera laboral, el desempleo sigue siendo elevado en muchos contextos y las tasas de desempleo de los jóvenes son especialmente elevadas. Los jóvenes tienes dos o tres veces más probabilidades que los adultos de estar desempleados. Hoy 27,3 por ciento de los adolescentes y jóvenes argentinos se encuentra desocupado, por cuanto no trabaja pero busca activamente insertarse en el mercado laboral. Son 830.000 jóvenes y adolescentes a la búsqueda de un contrato. La tasa de desocupación entre los jóvenes ha crecido desde comienzos de los noventa un 137 por ciento. Todavía duplica la tasa de desocupación de principios de los noventa, cuando era del 13 por ciento.
Entre los jóvenes de entre 18 y 20 años, la exclusión laboral es todavía más marcada: el desempleo ronda entre el 35 y el 40 por ciento. Es decir, 4 de cada 10 buscan trabajo, pero no lo encuentran. 550.000 adolescentes de entre 14 y 18 años desertaron de la escuela secundaria. Hay más de 300 mil adolescentes y jóvenes de entre 14 y 24 años que no estudian ni trabajan. Esta situación es especialmente notoria en adolescentes entre 17 y 19 años.

El trabajo de los jóvenes
Los jóvenes se enfrentan a un escenario de flexibilización-precarización laboral, de desocupación, de la sobre explotación, etc.
Los trabajos que realizan los jóvenes están vinculados a ocupaciones de menor calificación, más sobreexplotadas y mal pagas. En general, los jóvenes acceden a puestos laborales como: repositores/as, cajeras, vendedores, cadetes, peones o empleadas domésticas. La mayoría de los jóvenes o adolescentes que trabajan, trabajan a destajo, con contratos basuras, por sueldos miserables, en pésimas condiciones de salubridad, sin posibilidad de sindicalizarse, sin ningún tipo de cobertura social.
El 68 por ciento de los ocupados adolescentes y jóvenes se desempeña en puestos informales. Para los de 20 años la informalidad ronda el 71 por ciento, en tanto que para los menores de 19 años promedia el 85 por ciento. Son 1,2 millón de trabajadores jóvenes en negro. 7 de cada 10 jóvenes ocupados estén en negro se traduce en los magros salarios que perciben, que para estos trabajadores promedian los 300 pesos mensuales", es decir, menos que lo necesario para adquirir la canasta básica de alimentos que mide la indigencia.

El futuro incierto
En la actualidad las instituciones tradicionales (escuela, trabajo, salud, etc.) se encuentran degradas y desbastadas por las políticas sociales y económicas implantadas en las últimas décadas.
Como sostiene Graciela Zaldúa: "El mercado neoliberal atravesó las instituciones, en un presente de contingencia y de fragmentación, desestabilizando sus supuestos de educar, cuidar, proteger, sanar. Los efectos de vulnerabilidad y fragilización con relación a los sostenes materiales y simbólicos y los lazos afectivos impactan en la constitución subjetiva, particularmente en la infancia y adolescencia". (Graciela Zaldúa, 2005)
Los jóvenes, en su gran mayoría, carecen de la posibilidad de generar proyectos futuros, como pensar en un trabajo seguro, independizarse económicamente, contar con la posibilidad de estudiar en la universidad pública y luego ejercer una profesión, etc. En muchos casos sus familiares y amigos más próximos también se encuentran desocupados. Dicha situación sumada a otras (que exige la "posmodernidad" actual), provoca en muchos adolescentes procesos de desubjetivación. Dichos procesos se caracterizan por habitar situaciones marcadas por la imposibilidad, estar a merced de lo que acontezca, habiendo minimizado la posibilidad de decir no, de hacer algo que desborde las circunstancias. Se trata de modos que despojan al sujeto de la posibilidad de decisión y de la responsabilidad. La desubjetivación hace referencia a una posición de impotencia, a la percepción de no poder hacer nada diferente con lo que se presenta (Duschastzky, 2003) . Es prudente aclarar que dichos procesos no son estados puros, homogéneos. Si bien las subjetividades tienden a desvanecerse en el capitalismo actual, debemos considerar que los sujetos tienen potencialidades y que también se producen procesos de construcción de subjetividades reflexivas, creativas.
En este contexto las faltas de alternativas para los jóvenes son múltiples, desde la falta de educación, la discriminación, violencia familiar, falta de espacios culturales y recreativos, falta de empleo, vivienda y salud, son problemas a los que miles de jóvenes se enfrentan día a día.
Los mecanismos de exclusión impacta de diversas formas sobre los jóvenes, no sólo hace referencia a una situación de inequidad y discriminación en lo pertinente a bienes y servicios sino que alude a las subjetividades que quedan, de este modo ubicadas fuera de los circuitos formales de la sociedad. Lo cual impacta considerablemente sobre la subjetividad de los jóvenes y la determinación que ejerce sobre la salud mental, incidiendo directamente en la producción de malestares colectivos de frustración.
Las problemáticas actuales a las que cotidianamente se enfrentan los jóvenes afectan considerablemente el desarrollo de su autonomía, creando una sensación de "falta de lugar". (Cecilia Moise, 2000)
Las privaciones a las que son expuestos los jóvenes y adolescentes son diversas, y afecta considerablemente sus capacidades creativas, su realización en el plano simbólico, en la posibilidad de expresión y de transmisión de sus pensamientos, vivencias y sentimientos.

La criminalización de los/as jóvenes
Un cóctel peligroso es ser pobre y joven. Se criminaliza, se judicializa a la pobreza y la juventud. Las causas de gatillo fácil cada año se van incrementando. Según el informe presentado en diciembre de 2005 por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi): "El gatillo fácil es practicado como herramienta de control social. Desde el 10 de diciembre del año pasado el aparato represivo estatal mató un total de 183 personas en hechos de gatillo fácil, por la tortura, en cárceles y comisarías, lo que lleva la cuenta, desde diciembre de 1983, a 1888. Las policías federales, provinciales, los servicios penitenciarios federales y provinciales, la gendarmería y la prefectura están matando una persona cada 48 horas, lo que incrementa la frecuencia que el año pasado era de una muerte cada 60 horas. El 44,6 por ciento de las muertes se produjo en cárceles y comisarías, o con posterioridad a ser liberados pero a raíz golpizas recibidas durante la detención. Este porcentaje incluye los hechos de tortura. El resto de los casos corresponden al denominado gatillo fácil, que a su vez contiene fusilamiento o ejecución de "delincuentes" reales o presuntos; homicidios en ocasión de discusiones o prepotencia, asesinatos de terceros ajenos a hechos reales, causas fraguadas que resultaron en homicidios, y otras circunstancias. Respecto de las fuerzas involucradas, casi el 80 % corresponde a la policía, un 69 % las provinciales sumadas y 10 % la federal; 13,8 % a los servicios penitenciarios, 1,2 % a la Prefectura, el 1,7 % a la Gendarmería y el resto a otras fuerzas. La provincia de Santa Fe es la de mayor cantidad de casos en proporción a la cantidad de habitantes, seguida por Catamarca, Buenos Aires, La Pampa, Corrientes, Córdoba y Capital Federal. El 64 por ciento de las víctimas son jóvenes de 15 a 25 años, y más de la mitad eran menores de 18".

La lucha contra la impunidad
Desde un primer momento los familiares y víctimas de Cromañón reclamaron justicia. Enfrentando a los distintos poderes involucrados. Exigieron a la justicia argentina que actuara sobre los responsables directos e indirectos. Por lo cual se involucró a los inspectores, al director de habilitaciones, al secretario de Seguridad y Justicia del Gobierno de la Ciudad, a Aníbal Ibarra, y al jefe de Bomberos. Entendiendo que la cadena de responsabilidades no terminaba en Omar Chabán el gerenciador del local y su hermano, Yamil Chabán
Hasta este momento en la causa principal hay 25 procesados, entre ellos el dueño de la discoteca, Omar Chabán, los miembros del grupo Callejeros, funcionarios del gobierno de la ciudad y policías. En el juicio político que se le inció al Jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, se lo encontró responsable político de la masacre y se proclamó su destitución.



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Gentileza de www.lavaca.org

 

Muchos años por los muchos muertos

La acusación pasaría a ser “estrago doloso”, o sea provocar una catástrofe que resulte en por lo menos una muerte. La figura tiene pena de 8 a 10 años de prisión y puede resultar en un proceso más rápido. Con los agravantes de cohecho por las coimas que se habrían pagado, el empresario podría pasar hasta 26 años preso por los 194 muertos de Cromañón.

 

La figura es “dolosa”, porque ya habían tenido tres incendios en Cromañón: sabían del peligro que se corría en el lugar.

Mínimo: ocho años de prisión. Máximo: veintiséis. La Sala V de la Cámara del Crimen evalúa procesar a Omar Chabán por el grave delito de estrago doloso, que tiene penas equivalentes al homicidio (8 a 20 años). Si a eso se suma que al administrador de Cromañón se le agregaría el delito de cohecho, coimas, la pena iría de un mínimo de ocho a un máximo de 26 años de prisión. El estrago doloso es provocar una catástrofe, en el caso de Cromañón un incendio, el que a su vez tiene como resultado al menos una muerte, que en el boliche de Once fueron nada menos que 194. A Chabán se lo acusaría de estrago doloso porque en Cromañón hubo tres incendios previos, de manera que sabía perfectamente la existencia de la posibilidad de incendio y el resultado probable, lo que configuraría el dolo eventual. Se consideraría que provocó la catástrofe por omisión, porque estaba en perfectas condiciones para haberla evitado y él era el encargado del lugar.


Según dicen en Tribunales, la calificación del caso como estrago doloso permitiría avanzar rápidamente hacia el juicio oral, ya que no hay que probar de qué murió cada persona ni hacer la evaluación de los 2000 heridos, sino que alcanza con probar que tuvo responsabilidad –por omisión– en el incendio. Los jueces evalúan también la situación del grupo Callejeros que, en consonancia, sería procesado por estrago culposo, cuyo máximo es de cinco años de prisión, lo que no mejoraría ni empeoraría su situación. Respecto de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad hay dudas sobre la decisión que van a tomar los jueces. Es seguro que no serán sobreseídos, pero podrían confirmar el procesamiento o bien indicarle al juez que junte más pruebas contra ellos (ver aparte).
Fuentes tribunalicias hicieron este diagnóstico ante Página/12 justamente porque existe un intenso debate jurídico sobre el encuadre del caso Cromañón, que tendrá fuerte impacto en el mundo del derecho en las próximas semanas. Los jueces Gustavo Bruzzone, María Laura Garrigós de Rébori y Rodolfo Pociello Argerich son los encargados de resolver sobre los planteos de fondo que existen en la causa de la tragedia. Como se sabe, Chabán, su mano derecha, Raúl Villarreal, el manager de Callejeros, Raúl Argañaraz, los funcionarios del Gobierno de la Ciudad, los policías acusados de coimas y los músicos de Callejeros apelaron sus respectivos procesamientos y, en principio, los camaristas ordenarían toda la causa con un solo fallo, de fondo, sobre lo ocurrido en Cromañón. Por supuesto que todas las calificaciones son provisorias y quien finalmente decidirá el delito que corresponda y la condena será el Tribunal Oral que se sortee, pero una de las ventajas que –según dicen en Tribunales– tendría la calificación por la que se inclinaría la Cámara es que haría más fácil y rápido el avance hacia el juicio oral.
En este momento, Chabán está procesado por homicidio simple por dolo eventual, un delito que tiene una pena que va de ocho a 25 años de prisión. El dolo eventual consiste en representarse que pueda pasar tal cosa y aceptar el resultado, o sea que con la calificación actual Chabán se habría representado la posibilidad de matar a los que estaban dentro de Cromañón. El problema es que esa calificación se choca con un hecho: en el boliche estaban esa noche su hermano, su sobrino y varios de sus mejores amigos, por lo que parece incongruente que Chabán haya aceptado la posibilidad de matar a sus allegados más queridos.


El estrago es una catástrofe, esencialmente un incendio, una explosión o una inundación provocada. Lo que se evalúa justamente es acusar a Chabán de ser responsable del incendio de Cromañón y como entre sus consecuencias hubo muertes, el delito es de enorme gravedad y tiene una pena alta de prisión. Lo que definiría su situación es que hay tres antecedentes inmediatos de incendio:

- El primero fue el 1º de mayo, cuando se pudieron usar mangueras porque no había tanta gente.

- El segundo incendio se produjo el 25 de diciembre, cuando actuó el conjunto La 25.

- El tercero se produjo en el recital anterior de Callejeros, o sea en las 48 horas anteriores a la catástrofe.
Y lo que prueba que tenía plena conciencia de que el estrago podía producirse es que, además, decenas y decenas de testigos señalan que Chabán gritaba desde el escenario, en ese recital y en los anteriores, “paren con las bengalas que nos vamos a morir todos”, “pelotudos vamos a terminar como en el supermercado de Paraguay” (se refería a los centenares de muertos en el incendio del supermercado Icuá Bolaños, en Asunción) y numerosas frases por el estilo.


Un jurista que dialogó con Página/12, pero prefiere el anonimato porque no quiere influir en el fallo, le explicó a este diario que uno de los ejemplos que siempre se da en casos parecidos y que fue formulado por Raúl Zaffaroni es el de la madre del bebé nacido que se dedica a tejer y tejer escarpines y no alimenta a su hijo. Es obvio que además de producir escarpines produce la muerte del bebé, por omisión de la alimentación. Ella sabe perfectamente cuál es el resultado de no dar de comer a la criatura. Trasladado el ejemplo a Cromañón, el jurista sostiene –y parece que sería la postura de Bruzzone, Garrigós y Pociello– que la omisión de haber evitado el incendio lo convierte en autor del estrago.


El jurista también explicó que la otra figura que entra en juego es la del garante. Si una persona se está ahogando en una piscina y alguien que se está bañando cerca no lo ayuda, podrá tener algún grado de responsabilidad en la muerte del que se ahoga: eso lo definirá después el juez. Pero distinta es la responsabilidad del bañero que no hace nada, no se mueve de su silla. El está en una posición denominada de garante, es el responsable de evitar el ahogo. El mismo enfoque correspondería para el caso Cromañón: Chabán era el administrador, el que estaba en la posición de garante, el que tenía la obligación de evitar el estrago. Incluso su mano derecha, Raúl Villarreal, tendría menos responsabilidad que Chabán, porque otra era su posición respecto de la administración de Cromañón y respecto de la obligación de evitar la catástrofe.


Lo que suma elementos a la imputación contra Chabán es, por ejemplo, el hecho de que estuviera cerrada con cadena y candado la puerta de emergencia. En la causa judicial, la defensa de Chabán alega que esa no era una puerta de emergencia, que debía ser una pared, ya que las puertas de emergencia no pueden dar a ninguna dependencia (esa puerta daba a un hotel). La defensa sostiene que la puerta de emergencia era la que daba a la calle Bartolomé Mitre. Sin embargo, se presentan graves contradicciones. Por un lado, esa salida estaba señalizada con una luz, por lo que la gente huyó y murió tratando de salir por ese lado. Por las dimensiones del local, la puerta de emergencia tenía que tener determinado tamaño. Eso no se cumple con la salida que menciona la defensa, y la única variante, entonces, para redondear los metros de salida necesarios, era la puerta que estaba clausurada con la cadena y el candado. Lo cierto es que, según se ve en el expediente, Cromañón nunca debió ser habilitado y que la habilitación –hecha hace más de una década– es irregular.


Si los jueces –como se dice en Tribunales– se inclinan finalmente por la figura de estrago doloso, las posibilidades de acelerar la llegada a juicio oral serían mejores. Es que la imputación por homicidio y lesiones pone en marcha un proceso más que lento. Por ejemplo, hay que probar exactamente cómo murieron las víctimas, lo que lleva a una megapericia forense de todas las personas que murieron. Hay que determinar también quiénes son los heridos y en qué los afectó la tragedia. En este momento han sido llamados a declarar las miles de personas que dicen haber estado en Cromañón y que sostienen haber salido heridos. Las citaciones se hacen por teléfono y uno de cada tres no se presenta. Eso llevará a una nueva citación que tardará meses. Habrá que hacer miles de exámenes médicos y miles de exámenes psiquiátricos, porque todo ello entra dentro de lo que se va a juzgar. Según afirman en Tribunales, con la figura del estrago doloso, lo único que hay que probar es la responsabilidad de Chabán y del resto de los actores en el incendio y no en cada una de las muertes. Como ya está claro que se produjo más de una muerte, la calificación de estrago doloso agravado ya describe lo ocurrido, de manera que las pruebas sobre las muertes y los heridos apuntarán al juicio civil por las indemnizaciones, pero no agregarían nada a la figura penal.


Una de las cuestiones que resta resolver es si Chabán seguirá en libertad o si se le revoca la excarcelación dictada por esta misma sala de la Cámara del Crimen. Quien tiene que resolver en esa materia es la Sala III de la Cámara de Casación, integrada por los doctores Eduardo Riggi, Guillermo Tragant, y Angela Ledesma. Según lo que se decía en Tribunales, Riggi y Tragant votarían a favor de mandar a Chabán nuevamente a la cárcel, con el argumento de la gravedad institucional, el intento de fuga de las primeras horas y la gravedad de la pena prevista, algo que se confirmaría con la figura de estrago doloso. En ese mismo sentido se pronunció el fiscal de Casación Raúl Plee. Sin embargo, el comentario es que un hecho del azar cambió las cosas: Tragant sufrió un infarto, está de licencia y no votaría. En ese caso, habrá que ver quién se suma a esa Sala para votar. En el caso Castells lo hizo Ana María Capolupo de Durañona y Vedia, quien votó junto a la doctora Ledesma para confirmar la excarcelación. Otros jueces de Casación votarían el regreso a la cárcel de Chabán. En cualquier caso, está claro que si en el juicio oral resulta condenado por estrago doloso y se le agrega el cohecho activo, afronta muchos años de cárcel. El máximo es 26.

Gentileza de Pagina 12

 

Perdimos justicia por ellos:
1 ABOSALEH, ALEJANDRA YASMÍN 16 Años
2 AGÜERO, EZEQUIEL ADOLFO 25
Años
3 AGUIRRE, FERNANDO LUIS 19
Años
4 ALEGRE BABICH, JUAN PABLO 20
Años
5 AMAYA, GASTÓN EDUARDO 10
Años
6 ANTON, IARA AGUSTINA 8
Años
7 ANTON, PAULA NATALIA 28
Años
8 ARAMBURU, MILENA ANDREA 22
Años
9 ARIAS JUILLERAT,MARTÍN SEBASTIÁN 24
Años
10 ARNALDO, JORGE MAXIMILIANO 13
Años
11 ARNALDO, MARIELA GISELLE 20
Años
12 AVALOS, JOSÉ LEANDRO 17
Años
13 AVENDAÑO, SERGIO DANIEL 22
Años
14 AZAAR, MARÍA VICTORIA 15
Años
15 BARATTA, SELVA SOLEDAD 17
Años
16 BARBALACE,GISELA REBECA 17
Años
17 BECKER, CAROL SIGRID 21
Años
18 BELASCUAIN, GUSTAVO ALBERTO 30
Años
19 BELLO, MARÍA LAURA 14
Años
20 BELZUNCE, EDUARDO RUBEN 20
Años
21 BENITEZ, MARIANO ALEXIS 20
Años
22 BLANCO,LAUTARO EZEQUIEL 13
Años
23 BONOMINI, SEBASTIÁN ÁNGEL 24
Años
24 BORDÓN NAUN, LEANDRO EZEQUIEL
25 BORDÓN, SOLANGE MILAGROS 10
 Años
26 BORRÁS, GABRIELA ALEJANDRA 15
Años
27 BRANZINI MANGIAROTTI, ROMINA TAMARA 26
Años
28 BROGGI, ERIKA 19
 Años
29 BUITRÓN, ZAIDA VIOLETA 23
Años
30 CABRELLI, MARIA ANGÉLICA 36
 Años
31 CABRERA, GLORIA MARINA 25
Años
32 CABRERA, SILVIA GABRIELA 19
 Años
33 CALDERÓN, MATÍAS NICOLÁS 14
Años
34 CALDERÓN, ROBERTO DANIEL 41
Años
35 CANTALE, ABEL JOSÉ 26
Años
36 CANZIANI, MARÍA SOLEDAD 17
Años
37 CASTRO FUENTES, ROMINA ROCÍO 16
 Años
38 CAYON, JULIAN 25
Años
39 CHAPARRO, LEONARDO,DAVID 14
Años
40 COLNAGHI, NICOLAS ALEJANDRO 17
Años
41 CONFINO, MARTÍN JAVIER 18
Años
42 CONTE, EDGARDO HORACIO 23
Años
43 CORDERO, IGNACIO ESTEBAN 21
Años
44 CORDERO, RICARDO 13
Años
45 CORTÉS BOLLA, JUAN CARLOS 24
Años
46 CRIVELLI, PAOLA ANALÍA 26
Años
47 CRUZ, LEONARDO GABRIEL 15
Años
48 CWIERZ, MACARENA SOL 4
 Años
49 CWIERZ, SEBASTIÁN RICARDO 32
Años
50 D¨AGATA, MAYRA ELIZABETH 20
Años
51 DE OLIVERA,MARIANA ELIZABETH 17
Años
52 DE ROSE, LILIANA CARMEN 39
Años
53 DEL CANTO, GUIDO NICOLÁS 15
Años
54 DIAZ DE LONGO, MARISA MABEL 36
Años
55 DIAZ, FLORENCIA SOLEDAD 16
Años
56 DIEZ, FLORENCIA LAURA 18
Años
57 DJERFY, OSVALDO JOSÉ 66
Años
58 ESCALANTE, LILIANA NOEMÍ
59 ESCOBAR, SERGIO ANTONIO 23
Años
60 ESPÍNOLA MONGES, DERLIS AURELIO 20
Años
61 ESPINOSA, PEDRO GABRIEL 50
Años
62 FARRERAS, SEBASTIÁN PABLO 31
Años
63 FERMOSELLE, JUAN IGNACIO 17
Años
64 FERNÁNDEZ, DIEGO ANÍBAL 49
Años
65 FERNÁNDEZ, LAURA GIMENA 12
Años
66 FERNÁNDEZ, NAYLA SOLEDAD 19
Años
67 FERNÁNDEZ HELBICH, SEBASTIÁN ALEJANDRO 19
 Años
68 FERREYRA, FRANCO MATÍAS 18
Años
69 FLORES, FLORENCIA SOLEDAD 23
Años
70 FLORES, NICOLÁS 4
Años
71 FLORES, NOEMÍ ANALÍA 21
Años
72 FLORES, ROMINA YAMILA 23
Años
73 FRÍAS, EDUARDO CHRISTIAN 32
Años
74 FUCCI, PABLO SEBASTIÁN 24
Años
75 FUNES, OSCAR ANDRÉS 18
Años
76 GAMARRA, MERCEDES ADELAIDA 42
Años
77 GAMBACCINI, JOSÉ LUIS 20
Años
78 GARCÍA, GASTÓN GUILLERMO 25
Años
79 GARCÍA, MATÍAS ALEJANDRO 19
Años
80 GAVILÁN, LUCAS MATÍAS 17
Años
81 GIOFRE, CLAUDIA BEATRIZ 21
Años
82 GIOVANNINI,CARLA ALEJANDRA 21
Años
83 GIRALT, JORGE EMILIANO 21
Años
84 GÓMEZ, ANALÍA MARCELA 17
Años
85 GÓMEZ, PABLO EMANUEL 9
Años
86 GONZÁLEZ, ABEL RODOLFO 25
Años
87 GONZÁLEZ, FEDERICO NAHUEL 18
Años
88 GONZÁLEZ CEDRÉS,PATRICIA ALEJANDRA 21
Años
89 GONZÁLEZ FRETES, ALICIA
90 GONZÁLEZ TORRICO, EDWIN CARLOS 36
 Años
91 GUEVARA, YAMILA LUCIANA 22
Años
92 GUZMÁN, LUCAS JOSÉ 18
Años
93 IBAÑEZ, ROBERTO GABRIEL 27
Años
94 IGLESIAS, PEDRO TOMÁS 19
Años
95 JARA, MARTA TERESA 53
Años
96 JUÁREZ, SEBASTIÁN MAURO 27
Años
97 KATZ, PABLO GREGORIO 22
Años
98 LA BELLA, MATÍAS EZEQUIEL 16
Años
99 LA VÍA, ADRIANA INÉS 15
Años
100 LAMENZA, MARCELO ALBERTO 24
Años
101 LANAS, NOELIA SILVINA 19
Años
102 LANATTA DIÉGUEZ, JUAN IGNACIO 20
Años
103 LANDONI, CARLOS NICOLÁS 22
Años
104 LASOTA, JONATHAN DANIEL 15
Años
105 LEDESMA, LUISIANA AYLÉN
106 LEIVA, JULIO ALBERTO 23
Años
107 LINARES, PAOLA CAROLINA 25
Años
108 LIZARRAGA, ERICA ELIZABETH 21
Años
109 LOPEZ, PEDRO ANTONIO 24
Años
110 LUCAS, ESTEBAN RODRIGO 18
Años
111 LUPARELLO, MAXIMILIANO GABRIEL 28
Años
112 MAGGIO, DIEGO REINALDO 31
Años
113 MALENOVSKY, ARIEL HERNÁN 24
Años
114 MANSILLA, JORGE GUSTAVO 22
Años
115 MARCHIANO, GUSTAVO JAVIER 21
Años
116 MASTRÁNGELO, FEDERICO EZEQUIEL 16
Años
117 MAZZEO, MARIO DANIEL 31
Años
118 MAZZURCO,ELISA VALERIA 23
Años
119 MEDINA, FERNANDO HORACIO 25
Años
120 MEDINA, MARIANO NICOLÁS 19
Años
121 MENDIVE, ESTEFANÍA INÉS 17
Años
122 MENDIETA, EVARISTO IGNACIO 39
Años
123 MIGLIARO, LEANDRO HUGO 20
Años
124 MOLTENI, FEDERICO PABLO 29
Años
125 MORALES, SOFÍA VICTORIA 17
Años
126 MUSANTE, GUIDO 16
Años
127 NIEVA, NICOLÁS ADRIÁN 17
Años
128 NOBOA, CECILIA IRENE 18
Años
129 NOBOA, DAIANA HEBE 15
Años
130 ORREGO, MAURO LEONEL 22
Años
131 ORTIZ, DÉBORAH YAEL 18
Años
132 OVIEDO, ANA LAURA
133 PATA, WALTER JORGE 31
Años
134 PAZ, DILVA LUCÍA 63
Años
135 PEON, MARÍA CELESTE 16
Años
136 PEREYRA SILVA, JORGE MANUEL 20
Años
137 PEREYRA SILVA, NELSON IGNACIO 21
Años
138 PÉREZ GONZÁLEZ, MARÍA DEL MONTSERRAT 17
Años
139 PÉREZ, LUCAS GABRIEL 12
Años
140 PROPATTO, LUCÍA 15
Años
141 RAGONESE Y COMAN, CAROLINA VALERIA 20
Años
142 RAMÍREZ, GRISELDA NOEMÍ
143 RANIERI, SILVINA NOEMÍ 20
Años
144 RENNA, CRISTIAN ALEJANDRO 24
Años
145 RIGHI RODRÍGUEZ,EMILIANO MARCELO 17
Años
146 RODRÍGUEZ, EDUARDO HUGO 36
Años
147 RODRÍGUEZ,HERNÁN LEONEL 13
 Años
148 ROJAS, FERNANDA 18
Años
149 ROJAS, LUIS CRISTIAN 29
Años
150 ROJAS, MARIANELA HAYDEÉ 19
Años
151 ROSSI, GERARDO HUMBERTO 36
Años
152 ROUMIEUX, CECILIA LORENA 25
Años
153 ROZENGARDT, JULIÁN 18
Años
154 RUIZ KANNEMANN, OSVALDO 17
Años
155 RUIZ, SERGIO JAVIER 21
Años
156 RUZYCKYJ, AGUSTINA 15
Años
157 SANABRIA RIVADINEIRA, SILVIA EMILSE
158 SANDOVAL, ROSA BEATRIZ 38
Años
159 SANTANA, LUIS ALBERTO 28
Años
160 SANTANOCITO, ALICIA 47
Años
161 SANTANOCITO, MARÍA BELÉN 15
Años
162 SANTILLÁN,JACQUELIN KARINA 29
Años
163 SANTILLÁN, VALERIA VIVIANA 22
Años
164 SCHPAK,LEANDRO 24
Años
165 SEGOVIA RÍOS, SOFÍA ADRIANA 7
Años
166 SILLAK, NICOLÁS ADRIÁN 21
Años
167 SILVA, MARINA ALEJANDRA 25
Años
168 SIROTA, MARIANA 21
Años
169 SOLIZ, WALTER ABEL MAXIMILIANO 25
 Años
170 SORAIRE, PABLO MARIANO 23
Años
171 STEMPLER, ROMINA 17
Años
172 TABORDA, MARCELO ALEJANDRO 28
Años
173 TOLOSA, ROBERTO FABIÁN 37
Años
174 TORBA, PABLO LEONARDO 21
Años
175 TORRES, JONATAN IVÁN 15
Años
176 TORRES,MARIO ABEL 25
Años
177 TORRES, MARIO RAMÓN 31
Años
178 TRUJILLO, ALEJANDRA MARÍA 25
Años
179 URCULLÚ, MARIA SOL 21
Años
180 VALSANGIÁCOMO, MARIANO LEONEL 31
Años
181 VALSANGIÁCOMO, VERÓNICA LAURA 25
Años
182 VÁZQUEZ, FACUNDO SEBASTIÁN 21
Años
183 VERA, JAVIER ANDRÉS 24
Años
184 VIEGAS MENDES, CRISTIAN MARIANO 18
Años
185 VILLALBA, VIVIANA NATALIA 25
Años
186 VITALE, MARÍA LILIA 19
Años
187 YANNI, BÁRBARA DANIELA 19
 Años
188 YANNI, DARÍO SEBASTIÁN 16
Años
189 ZACARÍAS, WALTER EDUARDO 23
Años
190 ZALAZAR, PABLO ADRIÁN 22
Años
191 ZAMUDIO, HUGO ALEJANDRO 26
Años
192 ZAPATA, OSVALDO OLDEMAR 25
Años
193 ZÁRATE, JOSÉ LUIS 21
Años
194 ZERPA, GUSTAVO ARIEL